
Muchos alumnos de primero de bachillerato se marcharon hoy de juerga después del recreo. Para hacerlo hicieron cirugía lingüística: fuera la j, la cambio por una h: Huerga; fuera la r, la cambio por una l: Huelga. Tenemos ya la palabra mágica, le echamos unos polvitos también mágicos por encima, derecho: Derecho a la huelga. Buscamos un motivo para ejercitar tal derecho, cualquiera vale, se han escuchado campanas y por tanto ya tengo un motivo que no se en qué consiste. Ya tengo la coartada para el crimen. Ya me puedo ir de juerga: derecho a la juerga.
Poco importa que el estudiante no tenga derecho a la huelga, ni que no conozca sus derechos, ni que no haya pensado en la idoneidad ni del motivo ni del medio de la protesta, ¿es que acaso no se tiene derecho a la juerga? Entonces me puedo ir de juerga, aunque no tenga derecho de huelga que, no lo olvidemos, es la coartada para irme de juerga.
Señores estudiantes de primero de bachillerato, empecemos a ser serios de una vez, de lunes a viernes menos juerga y más trabajar. El viernes, acaso también el sábado de vez en cuando, juerga para que descansen las neuronas. Y seamos honestos y no llamenos en ningún caso huelga a la juerga.
Y enhorabuena a aquellos que se mantuvieron firmes en sus puestos de estudio resistiendo el embate de la masa borreguil de los huelguistas de pacotilla.